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lunes, 6 de febrero de 2012

El Creciente Fértil

El Creciente Fértil es una región histórica que se corresponde con parte de los territorios del Antiguo Egipto, el Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia. Se considera que fue el lugar donde se originó la revolución neolítica en Occidente.

El término fue acuñado por el arqueólogo James Henry Breasted (Universidad de Chicago) por la forma de Luna creciente del área geográfica referida. Por similitud histórica, también suele denominarse así a otros territorios donde surgió la agricultura y la ganadería: las altiplanicies mexicanas (cultura del maíz), ciertas regiones de China (cultura del arroz), los Andes peruanos (cultura de la papa) o del África subsahariana (cultura del sorgo).

Lo bañan los ríos Nilo, Jordán, Tigris y Éufrates y ocuparía unos quinientos mil kilómetros cuadrados. La región comprendería desde el valle del Nilo y la orilla oriental del Mediterráneo hasta el norte del Desierto de Siria, y desde el norte de Arabia, toda Mesopotamia hasta el Golfo Pérsico. Áreas que pertenecen a los actuales territorios de Egipto, Israel, Cisjordania, la Franja de Gaza, y Líbano; amén de partes del río Jordán, Siria, Irak, el sudeste de Turquía y el sudoeste de Irán. Se estima que su población en la Antigüedad rondaría los 40 ó 50 millones de personas. En la actualidad, es una zona de gran inestabilidad política y tensiones estatales.

En el Creciente fértil se encuentran muchos restos de importante actividad humana de antiguas épocas. Han aparecido esqueletos de primitivos humanos modernos y premodernos (p. ej. en la Cueva de Kebara en Israel), y restos de culturas cazadoras-recolectoras nómadas del Pleistoceno, y semisedentarias del Epipaleolítico (natufianos); pero la zona se vincula principalmente a los orígenes de la agricultura y la ganadería.

La zona occidental de los alrededores del río Jordán y al norte del Éufrates (donde se incluyen lugares como Jericó) dio lugar a la primera cultura Neolítica, datada en torno al 9000 a. C. Esta región, junto con una Mesopotamia definida al este del Creciente, entre los ríos Tigris y Éufrates, aglomeró una compleja realidad de culturas a partir de la Edad de Bronce, por lo que la zona ha recibido el nombre de Cuna de la Civilización.

Desde la Edad de Bronce, la zona de cultivo ha ido ampliándose gracias al regadío, del que aún depende una producción agrícola que se halla en condiciones de calor y salinidad edáfica. La aparición de la agricultura parece deberse no sólo a la irrigación de estos ríos, sino también a la facilidad climática para favorecer el crecimiento de plantas anuales y de semillas comestibles, con una mayor productividad a lo largo de las estaciones que las plantas perennes. En el Creciente se encuentran los antepasados de las plantas neolíticas más importantes (p. ej. del farro, el trigo escaña, la cebada, el lino, el garbanzo, el guisante, la lenteja o el yero) y las cinco especies de animales domesticados más importantes: la vaca, la cabra, la oveja, el cerdo y el caballo.

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