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martes, 13 de octubre de 2015

la criminalidad de la población con más de 65 años

por Kike Pérez 
el 12/10/2015 en Mundo

Basta analizar cualquier dato estadístico para darnos cuenta de que los jóvenes encabezan la lista negra de los problemas sociales. Mayor paro y desempleo estacional, alta tasa de criminalidad, accidentes mortales de tráfico, consumo de alcohol y drogas al volante…

Sin embargo se avecina un cambio demográfico sin precedentes, que va a acabar con estas falacias de una vez por todas, y es que nada tienen que ver los años con los problemas sociales.




Japón, uno de los países más longevos del mundo, acaba de anunciar que la criminalidad de la población con más de 65 años ha superado a la criminalidad juvenil en números absolutos.

El año pasado se cometieron 23,000 crímenes por mayores de 65 años en Japón, frente a 20,000 realizados por jóvenes de entre 14 y 19 años.
No parece ser un hecho aislado. En Corea, la criminalidad de personas mayores ha aumentado un 12% en un año, siendo además el 40% de los crímenes cometidos con violencia.

En Holanda las encarcelaciones de ancianos no han dejado de aumentar desde 2010. Mientras tanto, la criminalidad de menores y adultos ha descendido un sorprendente 24% en Reino Unido, a la vez que los delitos cometidos por ancianos aumentaron en un 10%.

Al igual que la criminalidad, muchos de los problemas en los que la juventud se ve inmersa, se suelen justificar bajo la premisa de “la inconsciencia juvenil”. Sin embargo, esto no es cierto, ya que existen datos objetivos que desvinculan el problema con la edad.

Sobre los accidentes de tráfico, por ejemplo, es cierto que la gente joven tiene una mayor mortalidad en carretera, pero también que son ellos los que conducen los vehículos más viejos e inseguros.

Hay quien roba por codicia, pero la mayoría de las personas lo hacen por necesidad. No es de extrañar, por tanto, que la población con mayor paro y desempleo -los jóvenes- y los que menores ingresos por renta perciben -los pensionistas- se vean obligados a delinquir para sobrevivir.

Año tras año, los precios de la cesta de la compra y los gastos fijos por servicios y bienes de primera necesidad aumentan, no así sus pensiones. La crisis no ha hecho más que empeorar la situación.

El aumento en todo en mundo de las tasas de delincuencia en mayores de 65 no resulta extraño, cuando conoces el dato clave: los ancianos son el sector que más se ha empobrecido globalmente a consecuencia de la crisis financiera.

Lo cierto es que la mayoría de los delincuentes de 65 años no son ladrones de bancos ni estafadores, son gente que pasa hambre y que, en muchas ocasiones, tienen personas a su cargo. Prueba de ello es que el delito más común es el hurto en los supermercados.

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