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domingo, 16 de febrero de 2014

liderazgo

Un líder debe saber delegar y no perderse en los detalles. Así y todo la virtud fundamental del liderazgo es el ejemplo, mostrar congruencia y como si se pueden hacer las cosas.

Como ejemplo de líder que muestra el camino para motivar a sus tropas tenemos al Mariscal de Campo Erwin Rommel, El Zorro del Desierto, quien fue un gran general que dio a Alemania importantes victorias. Fue un personaje distinguido por su disciplina y fuertes convicciones.


En Diciembre de 1918, después de la rendición de Alemania, Rommel vuelve al 124º regimiento de infantería en Weingarten. En un viaje que hizo para ver a su esposa que había enfermado por aquellas fechas fue detenido varias veces por bolcheviques alemanes que se reían de él e incluso llegaron a escupir su "Pour le Mérite". Todo esto porque Alemania se hallaba envuelta en la revolución. En 1919 es enviado a Friedrichshafen para comandar una compañía de seguridad interior.

Los soldados de esta compañía de seguridad interna se rehusaban a obedecerlo, y Rommel, tuvo que imponerse a los gritos. Por estos tiempos los militares Alemanes se habían vuelto en una especie de mercenarios que se vendían al mejor postor, sin embargo Rommel no lo hizo así, y siguió sirviendo a la democrática República de Weimar.


El ataque a Polonia comenzó el 1 de Septiembre de 1939, Rommel fue ascendido a General. Allí vio por primera vez a los carros de combate entrar en acción.

En Enero de 1941 es promovido al rango de Teniente General y trasladado a Berlín, donde recibe el mando del Africakorps, con el objetivo de apoyar a los italianos en su campaña contra los ingleses en Africa del norte. Para febrero de 1941 llega a trípoli con la 5ª división ligera Panzer, enfrentando a los ingleses por primera vez, y sostiene un avance constante gracias a las tácticas de la guerra relámpago, perfeccionadas en Francia. Ya en Marzo de 1941 alcanza la frontera oeste de Egipto y los ingleses se ven obligados a atrincherarse en Tobruk. Los ingleses comienzan a temerle a este feroz general y le apodan "El zorro del desierto". El alto mando inglés prohibió que las tropas emplearan ese sobrenombre pues bajaba la moral de los soldados. Pero incluso Winston Churchill elogiaba la actuación de Rommel y le llamaba Gran General en plena cámara de los comunes. A sus 50 años es ascendido a Mariscal de campo, siendo el más jóven mariscal de campo alemán de todos los tiempos.

Rommel era invulnerable según sus soldados. Todo el mundo estaba agazapado en la arena del desierto bajo tupido fuego enemigo cuando de repente los disparos se interrumpían y aparecia Rommel inquieto quien se ponia de pie en la trinchera diciendo:
- ¿Que pasa? ¡Cuando el enemigo dispara no hay que ir inmediatamente a arrastrarse por el polvo!

En una de las batallas camino a Tobruk, el general Von Vaerst, comandante de la 15 división blindada avanza con su coche de mando. Cuando alcanza a la cabeza de la compañía mas adelantada, grita el jefe de compañia:
- ¿Que dirección de marcha?
Antes de que Von Vaerst pueda responder, su ayudante grita:
- !hacia allá!¡Allá va Rommel!



Rommel y sus oficiales seguían las batallas desde sus carros de mando o en un tanque. De esa forma solo veían fragmentos de la batalla. Por ello, residía en los oficiales menores toda la responsabilidad de una acción, inclusive de los comandantes de los tanques mismos; solos con su tripulación, su valor, y su miedo. Ciertamente sabían que Rommel estaba en el campo de batalla. Sucedía con mucha frecuencia que cuando un comandante detenía su vehículo, oía un fuerte golpe en la escotilla y al abrir veía al teniente Barón  de Schilppenbach, oficial ordenanza de Rommel. Rommel de pie en su vehículo, apenas divisaba al comandante en la torreta le gritaba:
-¡Sigan adelante!!Los ataques no se hacen parados!

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