domingo, 3 de junio de 2012

Salvador Alva

A mí no me molestó que el Consejo del Tec nombrara a Salvador Alva, no egresado del Tec, como Rector del Sistema; al contrario, me parece sano.


Rafael Rangel Sostmann tiene una personalidad fuerte y ésta permeó todo el Sistema Tec, incluidos los rectores, vicerrectores y demás ejecutivos, alineados con sus ideas y, también, hechos a su estilo. Lo anterior es explicable, aunque no siempre deseable en una universidad, en donde el diálogo y el cuestionamiento deben estar vivos todo el tiempo.


Si lo hubiese sustituido un egresado del Tec, probablemente habría seguido con la inercia actual. Si la alternancia es sana en política, debe serlo también en lo institucional.


La visión fresca de Salvador Alva le permitirá ver y cuestionar cosas que los demás ven (o vemos) como naturales "porque así se han hecho siempre". Cuando usted llega a vivir a una ciudad diferente a la suya, ve cosas (buenas y malas) que sus habitantes no notan. Por eso apuesto a que el nuevo Rector cuestionará muchas cosas a las cuales no les caerá mal una sacudida.


Sin embargo, conociendo la resistencia al cambio de muchos de los integrantes del Tec, al nuevo Rector le pasará algo que él mismo señala en su libro "Tu Vida, Tu Mejor Negocio": "En las empresas decimos que innovación y creatividad son los elementos más importantes para determinar el éxito, pero al mismo tiempo rechazamos a la gente que innova y cuestiona el sistema y lo establecido" (p.45). (Ojalá tenga un paraguas porque le lloverá dentro y fuera de esa casa).


El equipo de rectores del Tec genera una especie de arrogancia involuntaria entre ellos mismos y cuando su rutina armoniza con la de los demás, se sienten seguros. Por eso los inquietarán las movidas de tapete esperadas: la disonancia cognitiva que enfrentarán, los obligará a ver las cosas desde otra perspectiva.


No conozco a Salvador (así pide ser llamado) y decidí leer su libro con la intención de acercarme a su manera de pensar y de ver la vida.


El libro me parece honesto y no da recetas concretas, sino comparte algunas experiencias clave de su autor para ver si los lectores pueden o quieren aprender de ellas. Y aquí uso "experiencia" como la define Huxley: "Experiencia no es lo que se vive, sino lo que cada quien hace con lo vivido".


El libro es claro y puede leerse de manera continua para saber de qué se trata o deteniéndose para hacer los ejercicios sugeridos, lo cual servirá a quien todavía no se conozca bien a sí mismo.


En la página 28 dice algo que disgustará a no pocos regiomontanos conservadores: "La conclusión es obvia. Todo es relativo y la teoría de Maslow (...) queda comprobada". A los ultras locales les bastará esto para clasificarlo como "relativista", lo cual aquí es peor que haber sido comunista en los 50. Ojalá que, por ser Rector, no le hagan la vida de cuadritos.


Salvador parte de la Pirámide de Maslow y se concentra en el nivel 5: Autorrealización (Necesidades del ser). Explica cómo ahí se encontrará la satisfacción y la felicidad porque las etapas anteriores tienen la función de compensar nuestras carencias. Incluye formatos para ayudar al lector a aclarar sus pensamientos. Por ejemplo, al poner en papel y en el orden solicitado nuestras prioridades vemos las reales, no las que presumimos.


Me gustó confirmar que se puede llegar a lo mismo a través de los caminos más extraños entre sí. Alva dice: "Éste ha sido el mejor regalo que he recibido jamás: planea tu vida antes de que otros lo hagan por ti" (p.50).


Muchos descubrieron y aprendieron eso a través del arte y, no pocos, gracias a la literatura: Rosario Castellanos tiene un poema en donde dice que si nadie va a decirle cómo morir, a nadie permitirá decirle cómo pensar o vivir.


Salvador Alva tiene un reto enorme frente a él. Quienes lo conocen aseguran que su visión amplia y experimentada le permitirá tomar decisiones acertadas y benéficas para la institución en la que está. De todo corazón deseamos que así sea.


Ojalá note que en la junta de Rectores no hay nadie con una formación humanista. Técnica y administrativa, sí, pero el discurso humanista les sigue pareciendo secundario. Alguien egresado de la UNAM sabe que es esencial.


Suerte, señor Rector.

Rosaura Barahona


rosaurabster@gmail.com

Hora de publicación: 04:20 hrs.

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